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lunes, 1 de febrero de 2010


La apuesta por los grandes eventos

Hace una semana se publicó un artículo en El País en el que Roberto Medina decía saber lo que necesita España y daba instrucciones al Gobierno sobre lo que debe hacer.

Lo primero que propone es la "estructuración de un calendario anual de eventos y negocios de entretenimiento", porque con eso se atrae a muchos turistas y empresarios, que tendrán un aliciente para decidirse por éste y no otro destino.

Además afirma que los "grandes eventos de repercusión internacional aumentan la autoestima de las personas, reducen los niveles de estrés y fomentan el espíritu empresarial". Dice también que generan empleo, ingresos para todos y que lo hacen en la ciudad sede y en toda la nación en su conjunto.

Cuando leí esto no pude evitar compararlo con algún caso como Expo Zaragoza 2008, a ver si es verdad esto que dice Roberto, en su desarrollo y, por supuesto, después. Quizás la relación causa efecto que defiende Medina no sea tan directa en este caso.

Quizás analizando el FIB; pero si se gestiona desde Gran Bretaña, el público (eso sí, mayoritariamente extranjero, que se supone trae sus divisas) no consume gran cosa fuera de lo estrictamente necesario (véase como comienza este post), y además hay planes de doblar la sede (y generar economías de escala) se podrá reducir gasto y aumentar el público. Pero si los ingresos directos generados son para una empresa en exterior, los ingresos indirectos son mínimos y tenemos en cuenta que si alguien coge un avión para estar en benicassim difícilmente acudirá simultáneamente a Sevilla, el balance total no parece que resultará tan espectacular como parece de primeras.

Puede ser que haya alguna otra razón para que Medina se anime a dar estos consejos al Gobierno. Puede ser que tenga algo que ver con que sea el presidente de Rock in Rio, que se celebra también en dos ciudades a la vez (Madrid y Lisboa),en países contíguos en semanas consecutivas. No sé si es una buena estrategia para atraer público e inversiones exteriores. Que use un medio oficial (El País) para reclamar favores (o más favores, al fin y al cabo TVE es también media partner del festival) al Gobierno es algo que realmente me inquieta, si se anima a hacerlo me inclino a pensar que es porque estima que o es lícito o, aunque no lo fuere, es efectivo.

Apostar por la empresa creativa, por el impulso público a las iniciativas y la movilizacón de la ciudadanía está muy bien, aunque esta apuesta adquiere un cariz sospechoso en las palabras de Roberto Medina.

Quizás sea más recomendable leer otras visiones sobre la festivalización.

viernes, 11 de diciembre de 2009


Modelos de políticas culturales ante la crisis

Hace un tiempo se publicó un artículo en El País sobre las repercusiones de la crisis financiera en las instituciones culturales estadounidenses. Muchas veces había oído que en Estados Unidos la cosa funcionaba porque las instituciones culturales no dependían de la financiación pública, que los planteamientos de empresa imponían la optimización de recursos y que los múltiples mecenas privados cubrían los posibles déficits.

Sin embargo, en un país en el que cae Lehman Brothers por qué no iba a caer ninguna organización cultural consolidada. Las principales aportaciones a museos, óperas y fundaciones venían precisamente de los sobresueldos de los ejecutivos que han hundido el sistema financiero internacional, que veían en este sector un modo elegante de obtener beneficios fiscales.

Pero al llegar la crisis y comenzar a peligrar algunas de esas comisiones, las donaciones han caído con lo que (como se explica en el artículo) son ya abundantes los anuncios de recortes e incluso los visos de quiebra y el paro en el sector artístico se ha disparado (compárese con las tendencias 3 años antes).

Ahora se busca corregir la situación, y como muestra también El País muchos se han acordado de las políticas de refuerzo de los años 30 o han dirigido sus miradas a modelos europeos. Como se menciona en el artículo citado al comienzo, algunos senadores han propuesto un plan de salvación para las artes similar al financiero. Incluso se recogen firmas para la fundación de una Secretaría de Artes, aunque esta iniciativa venía planteándola Quincy Jones (entre otros) desde hacía ya unos años.

Por supuesto, fomentar el mecenazgo es aconsejable y un deber para los poderes públicos, estableciendo las regulaciones necesarias que eviten prácticas fraudulentas y desequilibrios excesivos en los repartos de las donaciones. Que este tema se trate fuera de los círculos de debate habituales de la gestión cultural como la revista financiera PODER nos muestra que este es un tema al que se le debe prestar mayor atención en un período en el que muchos hablan de cambiar los modelos económicos.